Pederastas

Había una vez un obispo (no quiere decir que sea el de la foto). Un hijo de satán que cuando andaba por la calle se le ponía la polla tiesa, el capullo rojo y su fimosis suada de lefa agría. A este pedazo de hijo de la gran puta le ocurría esto cuando veía niños. Luego cuando llegaba a casa, el muy tarado, se masturbaba encima de un crucifijo. Toda esta perversión sólo tenía un único culpable:
"Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan. Esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece".
En fin, que este señor sea un peligro público, un futuro violador de menores es culpa de la manera en que visten los chavales. Claro, son el demonio. Lo que pasa es que este presunto asalariado de la conferencia episcopal española no sabe que el diablo está entre sus piernas, manchando sus calzoncillos de esperma marrón.
De momento, con el dinero de todos (el estado español se gasta un billón cada año en pagar, presuntamente, el sueldo de la iglesia, Jimenez Losantos, Cesar Vidal, etc), estamos manteniendo semejante salvajada. Hay que decir ¡NO!. Basta ya de pagar, con los ahorros de los contribuyentes, a una secta pederasta.
El señor de la foto es un obispo que se llama Bernardo Álvarez.

1 Comments:
Ultimamente la iglesia va muy suelta. Estaban acostumbrados al derecho de pernada y ahora, los que pueden, follan con sus "hermanas".
8:08 AM
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